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Internet de las Cosas: ¿cómo puede afectar a nuestras vidas?

La conexión a Internet de todo tipo de objetos cotidianos conllevará cambios en el comportamiento de las personas. El Internet de las Cosas abre un mundo nuevo lleno de posibilidades por explorar.

Desde que nació Internet en 1983 la humanidad se encuentra inmersa en un proceso natural de digitalización. Actualmente, una de las áreas más importantes de esta transformación es lo que se conoce como el Internet de las Cosas (IoT en sus siglas en inglés). Esta tecnología tiene la capacidad de cambiar los comportamientos de las personas y su forma de interactuar con las máquinas. Una muestra de su relevancia es que en 2021 está previsto que la actividad económica del IoT alcance los 1,4 billones de dólares pero, ¿de qué estamos hablando realmente cuando nos referimos al Internet de las Cosas? 

¿Qué es el Internet de las Cosas?

El Internet de las Cosas es la interconexión a internet de distintos objetos cotidianos, de forma que pueden enviar y recibir datos. Ya no solo se conectan a la red los ordenadores o los smartphones, sino que es posible conectar también bombillas, cámaras de seguridad, neveras, microondas, cerraduras, videoconsolas, televisores… Esto permite que estos aparatos realicen nuevas funciones y que se puedan controlar de forma remota. 

Las redes inalámbricas y la reducción en los costes de los procesadores ha hecho posible que casi cualquier aparato se pueda conectar a Internet y formar parte del IoT. Y no estamos hablando solo de dispositivos domésticos. Aunque esta tecnología habitualmente se vincula al desarrollo de los hogares inteligentes, no debemos perder de vista el impacto que puede tener el Internet de las Cosas en las smart cities. En las ciudades inteligentes, por ejemplo, los semáforos recibirán datos de los automóviles con los que se ajustará la cadencia de las luces para reducir la congestión del tráfico en tiempo real.

¿Cómo funciona el Internet de las Cosas?

La clave del Internet de las Cosas está en los sistemas embebidos, chips y circuitos que, si se comparan con los de un smartphone o un ordenador, nos pueden parecer muy rudimentarios. Sin embargo, disponen de todas las herramientas necesarias para llevar a cabo funciones específicas. Se podría decir que hay objetos que actúan como sensores y otros que realizan acciones, aunque hay algunos que ejecutan ambas labores. 

La operación remota es un concepto fundamental para entender el funcionamiento del Internet de las Cosas. Cada objeto que se conecta a Internet tiene una dirección IP específica y, a través de esa identificación, se puede acceder al dispositivo para recibir instrucciones. De la misma forma, el aparato podrá comunicarse con un servidor externo y enviar datos.

El papel de los asistentes de voz

Las grandes compañías tecnológicas han desarrollado asistentes de voz como Alexa, Siri o Google Assistant, que tienen la capacidad de controlar los distintos aparatos cotidianos que ahora ya se pueden conectar a Internet. Como desarrollábamos en nuestro artículo ‘Búsquedas por voz, la tecnología que se humaniza’, la implantación de este tipo de dispositivos nos lleva irremediablemente a una nueva forma de interactuar con las máquinas. Todo hace pensar que los usuarios dejarán de ver a los aparatos como entes fríos y lejanos para pasar a estar dispuestos a conversar. De esta forma, la tecnología puede integrarse en nuestras vidas de una forma mucho más espontánea y natural.

¿Cuáles son los riesgos del Internet de las Cosas?

Pese a los indudables beneficios que presenta el Internet de las Cosas, también tiene algún riesgo, como la seguridad. En 2016 apareció el primer malware que demostró la vulnerabilidad de esta tecnología, accediendo a nombres de usuario y contraseñas que vienen por defecto en los dispositivos. Después, el virus utilizó a esos aparatos para crear una red de bots que se empleó para ataques informáticos. 

Este problema de seguridad se debe a que la mayoría de los dispositivos del Internet de las Cosas no pueden tener instalado un antivirus, como sí ocurre con un ordenador o con un smartphone. Este es, sin duda, el gran reto que afronta la tecnología IoT. 

El futuro del Internet de las Cosas

En la actualidad estamos asistiendo a una carrera en la que los gigantes tecnológicos están tratando de liderar el mercado de los hogares inteligentes y, posteriormente, de las ciudades inteligentes. La competición está provocando un rapidísimo desarrollo del Internet de las Cosas. Y no solamente hablamos de evolución, sino de expansión. Todo apunta a que el IoT se trasladará a todos los ámbitos de nuestras vidas, también al laboral y profesional. Un informe de Microsoft afirma que el 94 por ciento de las compañías utilizarán el IoT a finales de 2021. Este estudio también revela que el Internet de las Cosas ya es una realidad en diferentes industrias de fabricación, comercio y transporte. 

Sin duda, el IoT traerá cambios estructurales a las sociedades. Es cuestión de tiempo pero, ¿estamos preparados?