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Inteligencia colectiva: adiós a las autoescuelas

¿Qué tienen en común la inteligencia colectiva o de enjambre con los profesores de autoescuelas? Se trata de una relación no vinculada de manera directa pero que desata todo su poder por varios motivos.

‘Swarm’ e ‘Intelligence’. Recuerda estas dos palabras juntas, porque dentro de poco no dejarás de leerlas y escucharlas. Una traducción casi literal de ‘swarm intelligence’ al español sería ‘inteligencia colectiva o de enjambre’. Término que va a ayudar a justificar cómo el comportamiento de un enjambre de abejas o de una colonia de hormigas (sí, has leído bien, abejas y hormigas como las que vemos en el campo), van a acelerar la llegada de los coches autónomos.

Que la naturaleza es sabia, ya lo sabíamos. Pero que además podemos aprender de ella es algo en lo que todavía no hemos avanzado mucho. Los investigadores han empezado a darse cuenta de que pueden utilizar la inteligencia de enjambre en muchos ámbitos de la sociedad. Transformar diversos campos como la robótica, la minería de datos o la medicina, podría llegar a dar unos resultados increíbles. Una idea, sin duda, disruptiva, revolucionaria y extremadamente ambiciosa.

Pero, ¿qué es o qué es lo que hace a la Inteligencia Colectiva o de Enjambre realmente interesante? La respuesta está en los términos ‘inteligencia’ y ‘colectivo’:  un grupo de criaturas simples, siguiendo unas reglas simples, para un fin complejo. Fácil ¿verdad? La inteligencia de enjambre es el concepto de valorar el trabajo de cada individuo para conseguir y mejorar una meta colectiva de la forma más óptima posible. No hay nada más detrás de esa definición. El resultado de aplicar esa simple ecuación puede llegar a conseguir una cantidad sorprendente de eficientes y creativas soluciones.

El concepto fue introducido por Gerardo Beni y Wang Jing en 1989, y se centra en el estudio del comportamiento colectivo de los sistemas descentralizados, autoorganizados, naturales o artificiales. Están formados por un conjunto de agentes libres, que tienden a interactuar entre ellos a través de un medio, para obtener una respuesta a un problema. Inspirados en la propia naturaleza, podemos encontrar varios ejemplos en la organización de las colonias de hormigas, en el movimiento del alineamiento de las aves en pleno vuelo o en el comportamiento de rebaños durante el pastoreo.

De la teoría a la práctica

Apliquemos la teoría: vamos a observar, por ejemplo, una colonia de hormigas. Cada una de ellas solo pueden realizar un rango limitado de funciones, pero en grupo, gracias a la inteligencia colectiva y a la comunicación a través de sus feromonas, pueden encontrar comida, sortear obstáculos e incluso esclavizar a otras especies de hormigas. Y lo más asombroso de todo ello, es que ninguna de las hormigas individualmente tiene el conocimiento completo de lo que están haciendo colectivamente. Gracias a los algoritmos inspirados por estos insectos, actualmente, se pueden desarrollar aplicaciones prácticas muy poderosas como por ejemplo, la mejora del enrutamiento de paquetes en los sistemas de redes, la construcción de modelos analíticos bajo machine learning e incluso, a un nivel más abstracto, el diagnóstico del cáncer de pulmón con mayor eficiencia que los métodos alternativos y clásicos.

¿Se puede aplicar todo lo dicho anteriormente a los vehículos autónomos? Desde una vista aérea, los automóviles no dejan de parecerse a pequeñas hormigas que deambulan por un camino preestablecido. La gran diferencia es la comunicación que hay entre ellos. Y esto es lo que da la clave para el correcto funcionamiento de los coches autónomos. Si consideramos que cada automóvil es un agente libre y que estos agentes libres están conectados entre sí y que tenemos miles de millones de ellos, ¿se podría conseguir un comportamiento colectivo funcional que disminuyeran los atascos, los accidentes e incluso los retrasos en las carreteras? La respuesta se puede obtener observando a la propia naturaleza.

Ya lo decía el principio de Acción-Reacción o el también llamado efecto Boomerang: toda causa tiene su efecto, todo efecto tiene su causa. Y eso ocurre en el mundo actual con los coches autónomos, la Inteligencia de Enjambre y los profesores de autoescuela. Si no va a ser necesario sacar el carnet de conducir, ¿para qué se van a necesitar profesores de autoescuelas?

La inteligencia colectiva o de enjambre, no es más que la unión de muchas mentes aisladas pero conectadas pensando para una sola mente abstracta. Así que, si piensas en un futuro trabajo, es mejor que aprendas a cómo programar coches autónomos, porque va ser lo más cerca que vas a estar de enseñar a conducir a alguien.