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¿Existe un decálogo en la gestión de equipos de trabajo?

Podemos leer y pensar que existe un decálogo cerrado para obtener una buena gestión para nuestros equipos, pero la realidad es, quizás, un poco diferente. Os daremos a conocer diferentes factores que ayudan a conseguir equipos de alto rendimiento sin tener que sacrificar el aspecto humano, además de ver qué figura está detrás de ellos.

En los últimos años, el mundo laboral se ha vuelto más dinámico. El generar un buen clima laboral repercute tanto en la eficiencia de los equipos de trabajo, como en el aporte de valor que se haga al cliente, además de la calidad del servicio que se preste. A veces, cumplir con las metas que se han definido desde el inicio puede convertirse en una tarea imposible. Las empresas están aprendiendo que si tienen una buena gestión y un buen gestor de equipo, son una pieza vital en el rompecabezas del éxito. 

No se puede afirmar que haya o que exista un decálogo cerrado y estricto acerca de cómo conseguir una buena gestión de equipo, pero sí que se pueden “interpretar” cuáles son las claves para crear o fomentar el que un grupo de trabajo realice sus tareas bajo una adecuada organización. El factor humano, cada vez más determinante, hace que sea un concepto crítico debido a la responsabilidad e importancia que adquiere dentro de las organizaciones. Además, la gestión de equipos requiere de una sensibilidad especial. No cualquiera vale y no cualquiera sabe manejarlos.

El pilar fundamental de esa gestión de equipo es el líder. Sus conocimientos del sector, su preparación y su experiencia son claves para que cada miembro tenga claras sus responsabilidades, hasta dónde alcanzan sus funciones y cuáles son sus objetivos. Asimismo, este rol juega otro papel esencial: lograr el compromiso de todo el grupo de trabajo implicado en el proyecto. Si consigue que cada uno de los miembros se identifique con las metas definidas y remen en la misma dirección, sin duda, será más sencillo alcanzar ese destino. 

Por todo ello, se han de tener en cuenta una serie de pautas que pueden variar según el contexto en el que se apliquen. No significa que seguir estos principios nos asegure el éxito rotundo. Para nada. En cambio, podemos estar seguros de que nos encontraremos muchas piedras en el camino a la hora de gestionar nuestros equipos si nos faltan la mayoría. 

Puntos clave para una fructífera gestión de equipos

Entorno de trabajo. Es vital. Si el césped está cortado a la altura, los jugadores juegan a lo que saben. El entorno de trabajo debe ser amplio, bien iluminado, estar limpio y ordenado. Debe provocar ganas de ir a trabajar y pasar tiempo allí. 

Definición del qué, cómo y quiénes. Si tus delanteros saben que tienen que mirar a portería y los defensas que tienen que protegerla, tienen claro que ganar es el objetivo.Todos los miembros del equipo deben saber cuál es su rol, sus límites y cuáles son sus objetivos. Deben tener claros  los procesos, métodos para evaluar su trabajo y quiénes están por encima.

Motivación y confianza. No hay suplentes y titulares, todos son importantes y cuentan para la victoria. Tan solo necesitan ese plus de confianza.Inspirar miedo no va a ser el camino más rápido para sacar todo el potencial al equipo. Deben ver que se confía en ellos y se debe evitar que caigan en la zona de confort después de mucho tiempo formando parte del mismo equipo de trabajo. 

Delegación y reconocimiento. Si se hacen las coberturas y se ayuda en los apoyos, parecerá que se juega con el doble de jugadores. Este aspecto está relacionado con el punto anterior. Dar confianza e iniciativa a los miembros del equipo hará que se sientan más importantes. Además, liberará de cargas y tareas al líder para focalizarse en otros temas. El reconocimiento por un buen trabajo hecho es el camino más rápido al éxito. 

Opinión y feedback. Si tu compañero sabe en que se ha equivocado, en el próximo partido la victoria está asegurada. Tener una buena comunicación con el equipo es fundamental. Debemos valorar lo que nos tienen que decir, dar importancia a sus opiniones y mostrarnos cercanos cuando tengamos que darles feedback, tanto malo como bueno. 

Siendo uno. Si se gana, ganan todos. Si se pierde, pierden todos. El equipo debe ser un bloque, un todo. Se debe dejar patente que estáis juntos en este viaje. Los fracasos y los éxitos son colectivos, no dependen de una sola persona.  

Aunque es importante recordar que no todas estas pautas sirven para todos los equipos. Hay que tener muchos factores en cuenta: número de equipos, tamaño de cada uno, objetivos a alcanzar o el volumen de la empresa entre otros. Debemos tener claro que el mercado competitivo nos obliga a ser más exigentes y a innovar en cuanto a las herramientas que disponemos para lograr nuestro fin, y sin duda, para que una empresa funcione y sea rentable, debemos contar con un buen líder y con una buena gestión de equipos.