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Evita que la nube te controle, ¿por qué no crear la tuya propia?

Cada vez son más las empresas y las personas que utilizan la nube como almacenamiento para tener a buen recaudo nuestros datos. Pero, ¿qué implica el que un tercero guarde la información más valiosa? ¿Existe alguna alternativa a la nube que ofrecen las grandes compañías?

Posiblemente ahora mismo cualquier persona está utilizando un servicio en la nube y no se haya dado ni cuenta. Subir una fotografía con lo que se ha desayunado, escuchar música mientras se está en el gimnasio o ver una película en streaming, son acciones que, aunque parecen inofensivas, llevan implícitas el control por parte de la nube.

Hoy en día se depende de ella para realizar casi cualquier actividad. El carrete de fotos del móvil aloja en la nube todas las imágenes para optimizar la memoria del móvil, los correos se encuentran almacenados en servidores ajenos a los dispositivos para una mejor indexación, y hasta las aplicaciones favoritas realizan todo el procesamiento en la nube con la información del usuario para no consumir memoria. Sin ser conscientes de ello, cualquiera es rehén de las nubes.

Es cierto que cada vez se genera y almacena más información, y se necesita del auxilio de las grandes compañías para satisfacer las necesidades de almacenamiento. Pero hay que ser capaz de distinguir la información vital de la que no lo es. Sin la autorización personal, ésta puede ser expuesta públicamente y, en casos más extremos, se puede perder incluso, su posesión.

La nube es simplemente una metáfora de un dibujo. Un dibujo realizado en un diagrama de flujo que representa un ente (con forma de nube), que proporciona uno o varios servicios a los usuarios. ¿Tan simple? Sí. No pienses que es un sistema complejo local, si no una red de servidores conectados entre sí repartidos por diferentes continentes, fácilmente accesibles desde cualquier parte del mundo con una conexión a internet. Quien disponga de un móvil con 4G, ¡enhorabuena! está a un paso de poner su información al servicio de terceros.

La revolución de los datos

La nube ha supuesto, y está suponiendo, un cambio radical para las empresas (aunque ese no sea el objetivo de este post) y para los propios usuarios a la hora de aprovechar y sacarle el máximo partido a los recursos que proporciona. No solo por sus ventajas, sino por la facilidad del propio servicio. Es cierto, no se puede negar: ofrecen unos servicios a los que es difícil decir que no.

Depende de cada proveedor pero, en su mayoría, todos la mantienen actualizada periódicamente con el hardware más rápido y eficiente de última generación. La vigilan y controlan para que no haya ‘caídas’ sorpresa. Ofrecen un conjunto de directivas y medidas de seguridad que “garantizan” la privacidad de nuestros datos y del acceso. Incluso, realizan una copia de seguridad en sus servidores para evitar cualquier tipo de pérdida. Aun así, se debe ser crítico a la hora de “alimentar” a la nube y decidir las condiciones de uso y el correcto tratamiento de la información, ya que en ocasiones el usuario puede sentirse controlado por la nube.

Una buena solución para evitar los escándalos de privacidad que han sufrido algunas empresas recientemente, y con el objetivo de sentir más seguridad, es crear una  nube personal propia. De esta forma se puede  acceder a ella remotamente sin depender de las compañías que ofrezcan estos servicios o de lo que se tenga almacenado en el disco duro. La persona que la cree, será la dueña de los datos datos con total y absoluta independencia.

¿Cómo crear una nube personal?

El proceso de creación de una nube personal es muy simple y asequible para el bolsillo. Existen muchas alternativas en el mercado, pero la forma más sencilla es comprar un disco duro de red, conectarlo al router de casa y dejarlo encendido las veinticuatro horas del día. Se debe realizar una pequeña inversión al principio pero, a la larga, se ahorrarán los servicios de una plataforma cloud.

Sin duda, crear una nube personal trae consigo numerosas ventajas: menor precio a medio-largo tiempo, mayor capacidad de almacenamiento inicial y sin costes añadidos, más libertad a la hora de configurar y contar con una protección mayor de los datos dependiendo de cómo se configure el NAS o el servidor que se tenga.

Quizá, el único inconveniente que se puede encontrar a la hora de montar una nube personal sea la configuración inicial, ya que con una mala configuración se podría poner en riesgo la integridad de los datos almacenados. Pero calma. Una vez realizada correctamente, en un corto periodo de tiempo, se podrán comprobar y disfrutar de todas las ventajas que tiene.

Si se analizan los pros y las contras, es una solución más que recomendable ya que aportará ese sentimiento de seguridad y privacidad que nos había sido arrebatado.