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Business Intelligence es mucho más que simples datos

El alto potencial del concepto ‘Business Intelligence’ es clave para la realización de análisis predictivos y avanzados que nos permiten tomar decisiones estratégicas en nuestro negocio. Para ello es importante conocer exactamente de qué se trata, ya que confundirlo con el Big Data suele ser habitual.

La frase hecha ‘información es poder’ ya no es la máxima que se podría aplicar en el mundo de los negocios. Más bien, la comprensión de la abundante y caótica información es poder. Sin duda, esa comprensión es un valor activo que se debe tener en cuenta dentro de cualquier empresa para conseguir maximizar los beneficios y cumplir los objetivos propuestos desde el inicio. 

Con la irrupción de la transformación digital, la capacidad de reacción de nuestro negocio tiene que ser más rápida que los cambios que se producen. No basta con obtener ese conocimiento a medio o a largo plazo, si no que se debe obtener de la forma más inmediata posible. Por ese motivo, la inteligencia de negocio, también conocida como inteligencia empresarial o business intelligence (BI), se ha vuelto casi imprescindible a día de hoy. 

Y es que al referirse a BI se habla concretamente del uso de diferentes herramientas, estrategias y técnicas para la gestión, el descubrimiento y el reporting de datos para transformarlos en conocimiento. Una vez transformados, el objetivo del proceso es optimizar su uso inteligente y convertirlos en información entendible para las empresas.

Las grandes ventajas que nos aportan las herramientas que trabajan con BI, son la obtención de información útil, tanto externa como interna, de distintas fuentes y sistemas. Nos proporciona una gran capacidad de análisis y reporting y la posibilidad de contextualizar en el tiempo las decisiones, pudiendo ver en series, historias que hubieran ocurrido o realizar pronósticos a futuro.

Mediante BI hacemos una “abstracción” de un gran volumen de datos, que se analizan, se transforman y se preparan para que sean aptos a la hora de tomar decisiones. Gracias a la extracción de esa información tan valiosa, para optimizar los cambios que se producen en los mercados y en la propia empresa, obtenemos un valor añadido que será fundamental a la hora de cumplir nuestra estrategia de negocio.

Por ejemplo, en una cadena de supermercados se puede averiguar cuál es el perfil de los clientes más rentables e intentar hacer lo posible para fidelizarlos. Para ello se puede analizar y obtener la información de sus tarjetas de socio, el tiempo que pasan dentro del supermercado, el recorrido que hacen o la cantidad y el tipo de productos que compran cada semana. Y es que la información puede estar relacionada con distintas fuentes dentro de cada empresa, desde los valores de desempeño, eficacia de los procesos implantados, recursos utilizados en diferentes departamentos o un largo etcétera. Podemos obtener información de cualquier métrica, pero al final, lo que debemos aprender es lo importante que es saber interpretar ese caudal de información y elegir la opción que aumente el acierto de nuestras decisiones. 

Ese es el verdadero núcleo de BI, que nos da la posibilidad para elegir qué decisión va a ser la más acertada de cara a  nuestro negocio. Es esencial para el cálculo de los indicadores clave de rendimiento (KPI), para ayudar a impulsar la estrategia de la empresa o entregar resultados. Además, debemos tener en cuenta, que no hay una solución posible, sino varias. Cada empresa tiene su propia casuística y sus propios objetivos, por lo tanto lo que puede ser válido para una compañía puede no serlo para otra. Sin duda, Business Intelligence es fundamental para el éxito -o fracaso- de una empresa. 

Diferencias con el Big Data

Es cierto que se podrían usar ambos términos como sinónimos y que ambas tecnologías sirven para el análisis de datos, pero hay pequeñas diferencias que hacen que no sean lo mismo. No son planteamientos competitivos, si no que se utilizan en enfoques distintos a la hora de su aplicación. Se puede decir que BI es una capa por debajo del Big Data. 

El Big Data es capaz de tratar y almacenar un volumen de datos superior al de BI. Los datos analizados en Big Data son tanto estructurados como no estructurados, mientras que con las herramientas que trabaja BI los datos deben ser clasificados, almacenados y preparados en una base de datos tradicional y central. Por último, otro de los aspectos que diferencia al Big Data de BI es que la información se puede obtener en tiempo real y no tras realizar un análisis. 

En definitiva, la situación ideal sería que utilizar ambas tecnologías, o las que nuestra empresa demande, para convertir una decisión estratégica en un acierto y no en una catástrofe basándose en la información que se tenga.