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Agile Coach: un rol muy necesario

La evolución de las metodologías de trabajo en las empresas están demandando nuevos roles y, la figura del Agile Coach, se está convirtiendo en un perfil cada vez más relevante. Su misión, a grandes rasgos, es definir las estrategias de trabajo de los equipos e implantar la metodología Agile pero, ¿es un puesto útil para todos los equipos y para todas las empresas? ¿Cuáles son realmente sus funciones?

La filosofía Agile nace como reacción a los métodos de organización tradicionales -aún presentes- en las empresas y diferentes sectores donde el factor humano prima por encima de los procesos y se hace vital el grupo como conjunto en vez del individualismo. Por este motivo, Agile, que es mucho más que una metodología para el desarrollo de proyectos flexibles y de entregas rápidas, y los perfiles de Agile Coach, que son los encargados de la implantación de estas prácticas, son cada vez más demandados y cobran más importancia dentro de la organización de una empresa. Sus fuertes ventajas como la rápida respuesta a los cambios en lugar de esperar a la finalización del proyecto, la incentivación a la participación de los equipos de trabajo o las facilidades para la retroalimentación de todos los involucrados en el proyecto, hacen de esta metodología un éxito en la transformación digital que vivimos.

Además, las necesidades de los clientes están obligando a las empresas cubrir sus demandas en espacios de tiempo cada vez más cortos. A esto se une que a veces, también hay necesidades que aunque puedan parecer vitales hoy, quizá mañana ya no lo sean tanto. No cabe duda de que mantener esa cadencia de altibajos en el mundo laboral, acentuado el cambio que estamos viviendo, es bastante complicado y requiere de perfiles muy específicos como el de Agile coach.

Quizá muchos se pregunten qué es un Agile coach. Se trata de un profesional que se encarga de que se inicie, progrese y mejore, la implantación de los métodos ágiles en una empresa/organización. En principio, da igual en qué fase o punto de partida se encuentre. Un buen Agile coach debe conseguir sembrar la semilla Agile en los grupos de trabajo y no imponer a la fuerza para que broten los beneficios de su aplicación.

Su principal objetivo es cuidar y lograr que todos los equipos tengan la misma idea de hacia dónde van, y tener más o menos claro de por qué van hacia ese sitio. Debe conseguir tener una visión general, comprender en qué situación están, preparar un plan de evolución basado en los principios ágiles, motivarlos y darles “energía y poder” para encontrar el camino hacia el éxito y hacia el alto rendimiento, además de acompañarlos durante ese recorrido para identificar y eliminar los problemas que se encuentren. Al final, trata de otorgarles autonomía para que busquen ellos mismos en qué cambiar, y que no se rijan por el típico jefe que les diga cómo hacer las cosas.

Así mismo, tiene que mantener las tareas y los ritmos de trabajo ágiles, adaptándose a que los cambios por parte de los consumidores, afecten en misma medida al proyecto que se está desarrollando. 

 

Características que debe reunir un Agile Coach

El perfil de un Agile Coach tiene cabida tanto en empresas pequeñas como en empresas grandes. No influye tanto el tamaño, sino más bien los problemas a los que esta se enfrenta. Es necesario contar con un perfil de estas características en aquellas empresas en las que su negocio se centra en el desarrollo de productos o servicios que están relacionados con los clientes o consumidores y sus necesidades puedan variar en poco tiempo y puedan llegar a ser un poco volátiles.

Debe poseer una inteligencia emocional muy desarrollada para poder percibir y eliminar los bloqueos de las personas y ayudarlos en su evolución dentro de las posibilidades de cada uno. Debe ser empático; ser capaz de ponerse en el papel de cada miembro del equipo y entender su situación, dando un feedback tanto individual como grupal. No debe tener restricciones jerárquicas -dentro de unos márgenes- en la empresa.

Debe ser un apasionado de la metodología Agile y conocerla en profundidad, proponiendo alternativas continuamente, agilizando los proyectos y las prácticas de la empresa.  Y, sobre todo, debe tener paciencia: escuchará muchos comentarios de que la filosofía Agile no funciona.

Por último, medir la transformación de la empresa gracias al Agile Coach es complicado ya que no se trata de extraer métricas y datos de su actuación. Si no que se trata de un cambio de mentalidad por parte de los equipos, de forma que, si ellos empiezan a caminar solos y dar sus frutos entregando proyectos y adaptándose a los cambios sin muchos problemas, podemos afirmar que parte de ese éxito es gracias al Agile Coach. Si el equipo gana, el “entrenador” también gana.